sábado, 29 de mayo de 2010

Cap 9 - Me haces sentir viva


“Me haces sentir viva, sentir algo que nunca sentí. Capaz es amor, solo sé que lo que siento es tan grande, más grande aún que el mar. Y para que yo te diga eso tiene que ser muy grande, muy fuerte, muy importante. Sabés cuánto me gusta el mar, que siempre encontré paz, consuelo, todo.

Pero hay cosas que el mar no puede llenar. Eso a veces me hace sentir vacía, sin nada. Descubrí que cuando estoy cerca de vos, cuando pienso o te recuerdo, no siento eso.

Me haces volar, sentir que soy única, especial, que solo existís vos y yo, vos y cuánto me gustas, cuánto te amo.

¿Te acordás del primer beso? Estábamos sentados en nuestra plaza, un día de otoño. Yo estaba re nerviosa, vos te hacías el duro pero no sabías como encararme. Las hojas, ¿te acordás de las hojas? Entre el silencio, mi risa nerviosa, y las hojas. Lo único que me inspiro decirte fue un “¡Mirá Fran!”. Raro, poco romántico pero ese momento, fue único. Nosotros sentaditos en nuestro banco en esa plaza, rodeados de árboles, en otoño, y una brisa. Una brisa basto para llenarnos de otoño, para bañarnos en hojas.

Esa vez yo no sabía lo que sentía, creo que todavía no lo sé. Me agarraste por la cintura y me besaste. Me llevaste tan cerca de vos que podía escuchar tus latidos, que sentía tu respiración. Fue mágico, ese día descubrí que mis labios iban perfectos con los tuyos.

¿Qué fue lo que pensé? Solo es química, faltó amor. ¿Cómo iba a saber que vos me querías y me querías tanto? No lo supe, pero no me arrepiento, todo es como debería ser. Todo paso por algo.

Fuimos amigos por un tiempo, al principio me costó mucho, te lo acepto. Pero tu confianza y mis ganas de ser tu amiga hicieron que todo marche bien.

Después del primer beso no nos vimos por mucho tiempo, cosa rara porque dicen que el mundo es un pañuelo. A veces creía que alguien se había limpiado la nariz con el nuestro.

Llegó el día en que nos vimos, por casualidad, cuando el pañuelo se limpiaba, se despejaba.

Era invierno ya, pero tu abrazo rompió los esquemas. Como siempre VOS ROMPIENDO MIS ESQUEMAS. Me abrazaste tan fuerte que sentí el calor de tu cuerpo, me sentí tan bien. Nada podía faltarme, ese era mi lugar.

Con tu abrazo no necesitaba nada, nada más.

Tan solo te saludé, me abrazaste, intercambiamos palabras y nos dijimos “hasta luego”. Amé verte ese día, fue hermoso, ese día descubrí que mis brazos iban perfectos con los tuyos.

No le di vueltas al asunto, eras un amigo. Un amigo que tenía la capacidad de hacerme sentir como siempre había soñado, protegida contra todo, cómoda, única, sentir que no existía nada más.

Hablamos de vez en cuando, eras un amigo especial. Vos venías a mí, yo no iba a vos. Me buscabas cuando tenías problemas, cuando querías contarme algo o solo para decirme cuán enamorado estabas.

No me dolía, te juro que no me dolía. Hasta yo me creí lo de amigos, y ¿por qué no?

Tuvimos un par de peleas, pero siempre era risas, era estar el uno para el otro, era ser amigos.

Un día te la mandaste, ya ni me acuerdo por qué. Me enojé, me enojé demasiado, sentí que no valorabas nada, que no te importaba. Me pediste perdón un par de veces y no insististe más. Me sentía mal, ¿tan poco valía? No hablamos por cuánto, ¿una semana?

Te hable yo porque te necesitaba, quería un consejo.

Te busqué yo. Yo fui a vos. Vos no viniste a mí.

Creo que en parte era por el consejo y en parte porque tenía miedo de perderte para siempre. Después de que me escuchaste mientras te contaba todo decidí preguntarte por qué no me hablaste. Tenías miedo que fuera peor, solo pensaste en mí.

Seguíamos siendo amigos, nos la creímos bien los dos.

Una vez nos vimos, vos ibas de la mano con una chica, yo con amigas. Chocamos miradas, nuestros ojos también se sabían amar. Rápido miramos a otro lado, cada uno con su vida, cada uno en la suya.

Ese día cuando nos miramos yo sentí que vos habías sentido algo por mí. Y ¿yo? Yo ni te cuento.

Comenzaron a crecer cosas adentro y para variar, no supe que nombre ponerle.

Terminaste con tu novia. Me tirabas onda, y no fui ninguna tonta. Nos vimos una vez más. No fue en la plaza pero descubrí que el lugar no hace, sino la persona con la que estas. Ese día te amé. Creo que al fin te conocía bien. Te miré tanto.

Estabas nervioso, ese día lo descubrí. Me sentí en igualdad de condiciones, más tranquila, más cómoda, más especial. Y única. Otra vez sentí que nada me faltaba. Nada más me importaba, solo vos, Fran. Solo mi “te quiero” y tú “yo más”.

Ese día me di cuenta que no era solo un beso o un abrazo, no eran solo mis labios o tus brazos, algo más pasaba. Que ganas de que fuera de los dos.

Mi mayor temor: que no sientas lo mismo que yo. Dicen que en el amor siempre hay alguien que quiere más. Temía con toda mi alma ser yo.

Seguimos muy NI FU, NI FA. Cada tanto íbamos a la playa, a esa parte cerca de nuestra plazita. Entre los besos, los abrazos se nos escapaba algún “te amo”. Pero ahí quedaba. El sentimiento estaba, lo que quiero decir es que éramos un mamarracho. Ni para atrás, ni para adelante. Solo nos queríamos, pero a veces necesitaba algo más.

Te dije cada cosa, te digo cada cosa y te voy a seguir diciendo tantas cosas, incluso cuando te canses de escucharme, porque no me canso de decirlo. Me enamoré, y esta vez no me importa nada. Solo estar con vos, solo verte, sentirte cerca de mí.

Hace rato perdí la cabeza, por distraída, por otros temas, vaya a saber dónde. El corazón no sé cuando lo perdí. Ni siquiera sé si esto es perder. Cuando estoy con vos, o cuando estás en mí, en mis pensamientos, en mis recuerdos, en mis sueños, ahí me siento viva. Siento que tengo todo, y que encontré lo que se me había perdido.

Podría decir que me despertaste. Abrí los ojos y estabas ahí besándome, ahora ya no quiero irme.

¿Sabés que a pesar de todo, de todo lo hermoso que me dijiste siento que lo más lindo, lo que más sentí fue un “NO”?

No creo que te acuerdes, pero yo no lo voy a poder olvidar. Estábamos en la plaza y te dije que me iba si querías (me estabas peleando) y me sonreíste, dijiste un NO por impulso, suave, y me agarraste el brazo. Un NO que me enamoró más.

Vos me pediste que no me vaya y no pude resistirme, me quedé y ojalá para siempre.

Te amo bonito, gracias por despertarme, por hacerme sentir viva, por enseñarme a volar, por dejarme creer que sos mi perfecto imperfecto. El que esperé y parece que llegó. La persona imperfecta perfecta para mí, a mi medida.

Becca era tan dulce, tan tierna, tan perfecta para Fran. Él solo quería estar con ella, y ella deseaba solo estar con él.

Pero a veces las cosas no salen como queremos…




Nota al margen: Hoy hace un año, un año de qué? Un año de que vos me querías y yo no me di cuenta. Un año de que no supe distinguir lo que sentía. Un año lleno de cosas con vos. Hoy hace un año que termina hoy.

2 comentarios:

Terapia de Choque dijo...

Cuantos recuerdos y cuanto derroche de amor!

Lástima que como dices, a veces las cosas no salen como queremos..

ian dijo...

Me hiciste acordar (no sé por qué; pero así funciona la misteriosa mente) que un profesor nos dijo alguna vez que si el amor no existiera, el mundo marcharía mejor. Un anti-amor. Y yo hubo momentos en que compartí esa idea.

Pasaron por aquí,.