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miércoles, 11 de agosto de 2010

Fragmento de lo que se viene.

[..] Pero no puedo ver mas su mirada, porque cada vez que estoy cerca de él una sensación recorre mi cuerpo y me hace sentir viva de nuevo. Pero al instante esa sensación se va, porque lo veo ahí, enfrente mío y todo lo que tengo es un dolor inmenso en el pecho, las ganas de abrazarlo y a la vez que se vaya del planeta para no verlo nunca más. Es verlo cerca y sentirlo tan lejos. Y, si, por eso lloro[..]

sábado, 29 de mayo de 2010

Cap 9 - Me haces sentir viva


“Me haces sentir viva, sentir algo que nunca sentí. Capaz es amor, solo sé que lo que siento es tan grande, más grande aún que el mar. Y para que yo te diga eso tiene que ser muy grande, muy fuerte, muy importante. Sabés cuánto me gusta el mar, que siempre encontré paz, consuelo, todo.

Pero hay cosas que el mar no puede llenar. Eso a veces me hace sentir vacía, sin nada. Descubrí que cuando estoy cerca de vos, cuando pienso o te recuerdo, no siento eso.

Me haces volar, sentir que soy única, especial, que solo existís vos y yo, vos y cuánto me gustas, cuánto te amo.

¿Te acordás del primer beso? Estábamos sentados en nuestra plaza, un día de otoño. Yo estaba re nerviosa, vos te hacías el duro pero no sabías como encararme. Las hojas, ¿te acordás de las hojas? Entre el silencio, mi risa nerviosa, y las hojas. Lo único que me inspiro decirte fue un “¡Mirá Fran!”. Raro, poco romántico pero ese momento, fue único. Nosotros sentaditos en nuestro banco en esa plaza, rodeados de árboles, en otoño, y una brisa. Una brisa basto para llenarnos de otoño, para bañarnos en hojas.

Esa vez yo no sabía lo que sentía, creo que todavía no lo sé. Me agarraste por la cintura y me besaste. Me llevaste tan cerca de vos que podía escuchar tus latidos, que sentía tu respiración. Fue mágico, ese día descubrí que mis labios iban perfectos con los tuyos.

¿Qué fue lo que pensé? Solo es química, faltó amor. ¿Cómo iba a saber que vos me querías y me querías tanto? No lo supe, pero no me arrepiento, todo es como debería ser. Todo paso por algo.

Fuimos amigos por un tiempo, al principio me costó mucho, te lo acepto. Pero tu confianza y mis ganas de ser tu amiga hicieron que todo marche bien.

Después del primer beso no nos vimos por mucho tiempo, cosa rara porque dicen que el mundo es un pañuelo. A veces creía que alguien se había limpiado la nariz con el nuestro.

Llegó el día en que nos vimos, por casualidad, cuando el pañuelo se limpiaba, se despejaba.

Era invierno ya, pero tu abrazo rompió los esquemas. Como siempre VOS ROMPIENDO MIS ESQUEMAS. Me abrazaste tan fuerte que sentí el calor de tu cuerpo, me sentí tan bien. Nada podía faltarme, ese era mi lugar.

Con tu abrazo no necesitaba nada, nada más.

Tan solo te saludé, me abrazaste, intercambiamos palabras y nos dijimos “hasta luego”. Amé verte ese día, fue hermoso, ese día descubrí que mis brazos iban perfectos con los tuyos.

No le di vueltas al asunto, eras un amigo. Un amigo que tenía la capacidad de hacerme sentir como siempre había soñado, protegida contra todo, cómoda, única, sentir que no existía nada más.

Hablamos de vez en cuando, eras un amigo especial. Vos venías a mí, yo no iba a vos. Me buscabas cuando tenías problemas, cuando querías contarme algo o solo para decirme cuán enamorado estabas.

No me dolía, te juro que no me dolía. Hasta yo me creí lo de amigos, y ¿por qué no?

Tuvimos un par de peleas, pero siempre era risas, era estar el uno para el otro, era ser amigos.

Un día te la mandaste, ya ni me acuerdo por qué. Me enojé, me enojé demasiado, sentí que no valorabas nada, que no te importaba. Me pediste perdón un par de veces y no insististe más. Me sentía mal, ¿tan poco valía? No hablamos por cuánto, ¿una semana?

Te hable yo porque te necesitaba, quería un consejo.

Te busqué yo. Yo fui a vos. Vos no viniste a mí.

Creo que en parte era por el consejo y en parte porque tenía miedo de perderte para siempre. Después de que me escuchaste mientras te contaba todo decidí preguntarte por qué no me hablaste. Tenías miedo que fuera peor, solo pensaste en mí.

Seguíamos siendo amigos, nos la creímos bien los dos.

Una vez nos vimos, vos ibas de la mano con una chica, yo con amigas. Chocamos miradas, nuestros ojos también se sabían amar. Rápido miramos a otro lado, cada uno con su vida, cada uno en la suya.

Ese día cuando nos miramos yo sentí que vos habías sentido algo por mí. Y ¿yo? Yo ni te cuento.

Comenzaron a crecer cosas adentro y para variar, no supe que nombre ponerle.

Terminaste con tu novia. Me tirabas onda, y no fui ninguna tonta. Nos vimos una vez más. No fue en la plaza pero descubrí que el lugar no hace, sino la persona con la que estas. Ese día te amé. Creo que al fin te conocía bien. Te miré tanto.

Estabas nervioso, ese día lo descubrí. Me sentí en igualdad de condiciones, más tranquila, más cómoda, más especial. Y única. Otra vez sentí que nada me faltaba. Nada más me importaba, solo vos, Fran. Solo mi “te quiero” y tú “yo más”.

Ese día me di cuenta que no era solo un beso o un abrazo, no eran solo mis labios o tus brazos, algo más pasaba. Que ganas de que fuera de los dos.

Mi mayor temor: que no sientas lo mismo que yo. Dicen que en el amor siempre hay alguien que quiere más. Temía con toda mi alma ser yo.

Seguimos muy NI FU, NI FA. Cada tanto íbamos a la playa, a esa parte cerca de nuestra plazita. Entre los besos, los abrazos se nos escapaba algún “te amo”. Pero ahí quedaba. El sentimiento estaba, lo que quiero decir es que éramos un mamarracho. Ni para atrás, ni para adelante. Solo nos queríamos, pero a veces necesitaba algo más.

Te dije cada cosa, te digo cada cosa y te voy a seguir diciendo tantas cosas, incluso cuando te canses de escucharme, porque no me canso de decirlo. Me enamoré, y esta vez no me importa nada. Solo estar con vos, solo verte, sentirte cerca de mí.

Hace rato perdí la cabeza, por distraída, por otros temas, vaya a saber dónde. El corazón no sé cuando lo perdí. Ni siquiera sé si esto es perder. Cuando estoy con vos, o cuando estás en mí, en mis pensamientos, en mis recuerdos, en mis sueños, ahí me siento viva. Siento que tengo todo, y que encontré lo que se me había perdido.

Podría decir que me despertaste. Abrí los ojos y estabas ahí besándome, ahora ya no quiero irme.

¿Sabés que a pesar de todo, de todo lo hermoso que me dijiste siento que lo más lindo, lo que más sentí fue un “NO”?

No creo que te acuerdes, pero yo no lo voy a poder olvidar. Estábamos en la plaza y te dije que me iba si querías (me estabas peleando) y me sonreíste, dijiste un NO por impulso, suave, y me agarraste el brazo. Un NO que me enamoró más.

Vos me pediste que no me vaya y no pude resistirme, me quedé y ojalá para siempre.

Te amo bonito, gracias por despertarme, por hacerme sentir viva, por enseñarme a volar, por dejarme creer que sos mi perfecto imperfecto. El que esperé y parece que llegó. La persona imperfecta perfecta para mí, a mi medida.

Becca era tan dulce, tan tierna, tan perfecta para Fran. Él solo quería estar con ella, y ella deseaba solo estar con él.

Pero a veces las cosas no salen como queremos…




Nota al margen: Hoy hace un año, un año de qué? Un año de que vos me querías y yo no me di cuenta. Un año de que no supe distinguir lo que sentía. Un año lleno de cosas con vos. Hoy hace un año que termina hoy.

jueves, 22 de abril de 2010

Cap 8 - Tus viejas cartas


Llegó a su casa, guardó un poco las cosas recién compradas y tomó otro tanto para llevar a su habitación.

Entró a su cuarto, cerró la puerta, acomodó un par de las cosas que llevaba y se sentó en aquel piso de madera. Comenzó a abrir el sobre lentamente como si el papel fuera a romperse, fuera a crujir de repente como aquel piso. Pero no ocurrió.

Sacó las fotos y comenzó a mirarlas de a poco. Se tomaba su tiempo y sonreía. Comenzó a recordar cosas que parecían olvidadas.

Tomó su celular y buscó en la agenda a Bequi. Cuando estaba a punto de llamarla vió unas hojas sobresalientes en uno de sus cajones. Dejó las fotos y el sobre en el piso. Se levantó con cuidado y comenzó a tirar los papeles.

Al ver que si seguía con eso, su intento fracasaría, dándole por resultado papeles rotos, lo abandonó. En vez de eso, abrió el cajón, e hizo todo lo posible para correr las cosas que allí estaban y sacar los papeles que se asomaban. No dio resultado.

-Fran, ¿Qué pasó?- gritó su mamá desde la cocina.

-Nada nada, se cayó un cajón nomás. No te preocupes- dijo Francisco intentando calmarla y que no subiera.

-¿Un cajón?- En sus adentros diría, “¿Y así no querés que me preocupe?”

-Sí, mamá, ya está todo bien. No jodas.

La charla había acabado y Fran al fin tenía aquellos papeles en sus manos.

Esos misteriosos papeles tenían la letra de ella. Bequi los había escrito para él. Lo recordaba como si hubiera sido ayer, la carta más hermosa que en su vida le habían hecho.

Volvió a sentarse, haciéndose espacio entre las cosas. Ya la había leído una vez, pero luego nunca más.

Leyó para sí mismo, y luego no paró de pensarlo, Bequi era demasiado para él, no soportaría hacerle daño, no quería estar lejos de ella, la amaba como nadie y no sabía qué haría sin ella.

Agarró su celular, miró la pantalla, aún decía Bequi. La llamó. No se logró comunicar. Aún no era tarde como para creer que dormía, a pesar de eso Fran pensó en llamar por la mañana, necesitaba escuchar su voz, necesitaba verla, abrazarla, besarla, creer que todo estaría bien.

Se quedó un largo rato sentado en el piso mirando las fotos, los papeles y el celular que todavía decía “BEQUI” en su pantalla.

En su cabeza daban vuelta todas las palabras que Becca había usado en esa carta.

En su habitación, sin embargo, cada objeto permanecía inmóvil y aún así Fran los sentía a punto de estallar sobre él.



sábado, 6 de febrero de 2010

Cap 7 - Desde una nube


Ni Fran, ni Becca estaban pasando lindos momentos, odiaban sentir que el verano se acabara. Odiaban saber que se tenían que separar.

Esta situación a Becca le hacía pensar en su historia, en su vida, de cómo era y de cómo podría haber sido. La noche anterior se había abierto completamente con sus amigas, había revelado algo que nunca antes había podido hacer. Se sintió entre bien y mal. Bien porque al fin lo podía decir y la entendían, la contenían y la dejaron llorar todo lo necesario, abrazándola y solo eso. Cuando las tres estuvieron listas para dejar esa historia Tania también contó cosas de su vida y Clara los momentos en que sus padres quisieron separarse. Ninguna había sufrido lo que Bequi, pero tampoco nada era perfecto.

Luego se comenzaron a reír y recordar todas esas cosas buenas que ocurrieron antes y después de lo malo. A pesar del miedo Bequi comenzaba a aceptar la ausencia del verano, aunque le dolía sabía que llegaba el momento de que Fran y ella no estén más juntos por un tiempo pero eso no significaba nada, y no tenía que ser motivo de tristeza.

Mientras tanto Fran fue a la ciudad, era un viaje de dos horas. El vivía también en una ciudad, solo que a la que viajaba duplicaba su tamaño y la variedad de todos los negocios, gente y demás. Podría decirse que iban a la “gran ciudad” cada tanto. Su mamá siempre necesitaba algo de allí, y su papá pasaba mucho tiempo en el taller, por eso casi siempre los chicos la acompañaban.

En esta oportunidad Fran tenía que comprar las cosas que necesitaría dentro de poco tiempo, eran cosas básicas, ningún lujo.

Su mamá se detuvo en una tienda junto con Malena y Fran les dijo que las esperaba en la esquina. Mientras caminaba hacia allí Fran pensaba en como todo iba a cambiar en pocos días, no podía resistir las ansias de escapar de ese destino.

De repente sus pensamientos se vieron interrumpidos. Había quedado congelado en cuanto vio esa foto.

No recordaba que él o Becca las hubieran llevado a revelar allí. Al parecer Becca tampoco. La foto se reía de él desde esa vidriera, se reía con ellos. Dos jóvenes al comenzar el mejor verano de sus vidas. El chico de la foto le hacía cosquillas a la chica, ambos sonreían.

Fran entró al negocio y preguntó por la foto de vidriera, le dijeron que ya estaba pagada la entrega a su nombre. Definitivamente esto era raro, las retiro y salió al encuentro de su mamá y su hermana.

Al ver la cara de Francisco, su madre le dijo:

-¿Tan mal te sentís?

-¿Qué?- Saliendo de su nube.

-Si te seguís sintiendo mal, pregunto.

-Sí, un poco.

-Terminemos de comprar rápido y volvemos pronto. ¿Qué falta?

Fran no tenía ni idea de que faltaba, sus pocas ganas de comprar, su poca concentración y la ansiedad por ver ese paquete que tenía entre las manos no lo dejaban pensar.

-Un par de cosas, sigamos caminando y voy viendo.

Pasaron por aquí,.