viernes, 4 de julio de 2014
Vale la pena
miércoles, 29 de enero de 2014
El Mago (1ra parte)
lunes, 30 de diciembre de 2013
Insisto
De lo que uno hace, de lo que es. Con lo bueno y con lo malo. No tirarse abajo y no comerse las mentiras que uno mismo inventa.
Ser buena persona.
Intentarlo, buscarlo. No ser mala leche. Dar lo mejor de uno.
Querer bien.
Que es la mejor forma de querer. Querer que el otro esté bien, quererse bien a uno. Querer. Querer de forma honesta, sin buscar hacerle mal al otro. Querer queriendo, con una mano en el corazón.
Tenerle el respeto que merecen las palabras.
No decir las cosas por qué si. No hablar de más, ni de menos. Hablar pensando. Que las cosas tengan significado y que no importe si alguien nos escucha, estar seguro de lo que decimos y por eso hacerlo palabra.
Sonreír. (y reír!)
Mucho. A quién sea, por lo que sea. Sin motivo, sin dueños. Sonreír por sonreír. Aceptar sonrisas y devolver el doble. Sonrisas honestas, las más lindas.
viernes, 8 de noviembre de 2013
Hablando conmigo
sábado, 18 de febrero de 2012
De corazón breve
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Secreto a Voces
sábado, 17 de septiembre de 2011
Nunca Más
A 35 años de la Noche de los lápices, los lápices siguen escribiendo... Por los chicos de esa noche, por los de otras noches y otros días, desaparecidos durante el gobierno militar, decimos... NUNCA MÁS!
ES BASTANTE
La sala está vacía, hay tan solo un escritorio, una pequeña biblioteca, algunas fotos y un par de insignificantes muebles. Si uno entrara, lo primero que ve es el sillón. La sala no tiene gran iluminación…A decir verdad, la casa no tiene gran iluminación desde que se fue.
A veces estoy allí y escucho como hablan de Ella a mis espaldas. No se atreven a nombrarla, pero lo dicen de distintas maneras: La que se fue, La que no está, Ella. Yo tampoco la nombro, no le hablo, ni hablo de Ella, pero la escucho todo el tiempo, y cuando no la escucho busco entre los silencios algún rasgo que me suene familiar.
La que se fue no se termina de ir, y ojalá nunca se hubiera ido. Por las noches suelo despertarme. La soledad no es como la creen, no es silenciosa. Está repleta de cosas que esperan ser descubiertas.
Extraño a La que no está. No sólo yo, la casa. En la noche, el viento sopla y lo hace muy fuerte, silba su nombre, pero La que no está no sale, ya no me dice que de tanto viento se va a volar. La que no está ya fue volada por el viento.
A veces escucho que vuelve y salto de la cama lo más rápido que puedo. Espero poder encontrarla en la punta de la escalera, tal vez viene a buscar algo que se ha olvidado, pero nunca llego. A medida que pasa el tiempo, mis pies y mi cuerpo en general son más lentos. Me cuesta más y duele.
Duele levantarme saltando, buscando a La que no está. Duele volver a la cama sabiendo que no está, que hoy tampoco regresó. Duele el no poder dormir y levantarme nuevamente, caminar cual muerto que no encuentra su tumba al amanecer, sentarme en el sillón y esperar. Esperar y esperar.
Esperar a que la puerta se abra y encontrarme con su cara, con que el tiempo no la ha cambiado, que es la misma que un día dejó de estar. Pero no es así. Nunca es así, la puerta no se abre, los escalones rechinan solos, nadie los pisa. El viento no silba nombres y Ella no se ha olvidado nada, ni su sombra.
La que se fue dejó todo. Lo dejó porque sencilla y espantosamente ya no está y yo espero que vuelva.
De todas formas no sólo La que no está me dejó: las grandes mujeres de mi vida se encargaron de ponerle nombres y colores a esta soledad tan apagada. Tienen tantas cosas en común como diferentes, pero hay una que recuerdo día tras día: me han dejado solo. Cada despedida dolió, cada despedida me creó un vacío y un fantasma más que colgar en el placard.
Las despedidas duelen y se ven como un para siempre: “se va para siempre”, “me deja para siempre” “me queda su ausencia para siempre”. No importa si es así realmente, pues sólo dos de ellas me han dejado para siempre, pero todas se llevaron algo de mí y me dejaron este sabor amargo, no en la boca, en la vida.
Una me dejó sin amor para siempre, la otra sin luz ¿para qué hablar de lo que se han llevado las otras?
Ellas cada tanto vuelven a aparecer, me cuentan de sus vidas, de las cosas que les importan, a veces llegan a decir que me extrañan. Juro que intento sonreír en su presencia, o al menos desalquilarle mis ojos a la tristeza por unos minutos, aunque luego los vuelva a poblar. La muy desgraciada ha pagado pensión completa por los próximos cien años. Espero no vivir para contarlo.
Hace ya algún tiempo una de ellas, una de las mujeres de mi vida, me dijo que La que no está no es La que se fue, que yo le solté la mano y dejé que me la arrancaran. No entiendo por qué me lo dijo, pues me la han arrancado, pero nunca la dejé. Ni siquiera ahora, que los dedos de las manos no me dejan contar hace cuanto no veo sus profundos y nunca mentirosos ojos marrones.
Ella me dejó. Ella nos dejó. Nos abandonó y no volvió, ni vuelve, aunque yo la sigo esperando. Todos se han cansado y en algún momento cruzaron esa puerta. Por eso vivo solo y aún en mi soledad estoy acompañado.
Acompañado cada despertar de un sol que no me devuelve nada, ni siquiera las ganas de vivir. Entonces, con las pocas ganas que me quedan, vivo y lo hago sólo para esperarla.
Por las noches me acuesto en mi cama, en el dormitorio del segundo piso. La cama me queda tan grande, allí también está la ausencia de una gran mujer, mi mujer, una que me dejó sin aviso y lo hizo para no volver.
Por las mañanas me despierto en el sillón. Son raras las mañanas que permanezco en mi cama, no lo son las que me encuentran despierto luego de una noche sin dormir.
Tal como hoy, sentado en mi escritorio, mientras que por la ventana los primeros rayos del sol intentan abrazarme. Estoy escribiendo un poco, pero no lo logro. Tacho y releo lo que he escrito hace unos días.
“Nunca más la oí, nunca más volvió, nunca más vi su sonrisa, nunca más escuché sus pasos, nunca más curé sus heridas, nunca más pude decirle cuánto admiraba su valentía y cuánto miedo me daba la misma. Nunca más me dormí tarareando una de sus canciones, una de esas que no le dejaba que cantara en casa, pero de todas las formas lo hacía, mientras me discutía que no era poco lo que hacían, que estaban luchando y eso ya era bastante…¡Nunca más le dije cuánto la quería!”
Y es así, las lágrimas ya me acompañan, es otra mañana como la de los últimos 35 años.
Me arrancaron una hija, mi hija me abandonó. Mis hijas huyeron de mí, se cansaron de mis lamentos. Mi mujer murió luchando por La que nunca volvió, en eso se parecían tanto. No tenían miedo, y si lo tenían nunca me dejaron olerlo. Eran mucho más fuertes que yo, el supuesto hombre de la casa.
Yo estoy acá, solo, mejor dicho, rodeado de soledad, en una casa que me respira en la nuca mientras pienso todo lo que perdí y que quizá sí, dejé que me la sacaran.
Esperarla es mi lucha. Ahora sí las entiendo, a mi luz y a mi amor, la estaban luchando y no es fácil, pero es bastante, lo suficiente para sentirse vivo. Lo suficiente para no dejarse morir.
martes, 13 de septiembre de 2011
Quizás
Donde toman descansos, donde recobran color.
Quizás no es un “parasiempre”, ni un “nuncajamás”,
Quizás te tomaste un tiempo,
Vos y yo sabemos,
El reloj nunca anduvo tan mal.
Quizás sea este frío que se siente hasta en los huesos,
Muere y nace,
Nace y muere.
Quizás el destino se va creando…
Quizás ya sea hora,
La luna lo dice,
Quiere ver a tu sonrisa bailar.
Dale, ya es hora,
Despertá.
jueves, 14 de abril de 2011
Conclusiones del día
El hombre solo no sobrevive
(y por hombre no me refiero a masculino).
¿Que cosa tan linda como escuchar el saxo y el piano en una conversación tan armoniosa, tan violenta de a ratos, tan tierna, tan dulce, tan torpe?
Descubrí que el piano canta a dos voces, que las manos bailan con los instrumentos, que el cuerpo baila mientras toca, y que el jazz es multifacético.
lunes, 11 de abril de 2011
Me guiñó un ojo y se alejó. Le encantaba ser el galancito de la novela, y más aún le encantaba dejarme ahí, sin poder responderle y casi sin más reacción que levantar una ceja, morderme el labio y maquinar a 120 por hora las más de mil probabilidades de lo que eso podía significar.
Y eso era todo lo que hacía, aparecer y desaparecer, tan pronto que su imagen no llegaba a irse con él y lo esperaba hasta su regreso. Porque eso sí, SIEMPRE VOLVÍA.
jueves, 7 de abril de 2011
Hay días en que pienso que:
miércoles, 23 de febrero de 2011
Bronca e Impotencia, pero pensando lo que digo
Toca, toca, uno no elige, pero probablemente algo hizo porque todo pasa por algo y en el momento uno tendrá que actuar de la mejor manera que pueda, aunque la mejor manera que uno pueda no sea la mejor manera que haya.
viernes, 18 de febrero de 2011
De a ratos me olvido...
Y bueno cada tanto sucede. Hace algún tiempo atrás no era así. Yo era la calmada y mi amiga la que lo olvidaba y yo le decía PRIMERO, ANTES QUE NADA: RESPIRA! Y después lanzaba los consejos o continuaba escuchando.
Ahora o al menos hoy no es así. Yo soy la que se olvida de respirar, la que se acelera al divino y se le hace un bolonqui de ideas en la cabeza.
Hoy es por la carrera, tal vez la semana pasada por algún chico y la que viene quién sabe.
No soy la única que se confunde, que se marea, que se equivoca o que tiene miedo de equivocarse.
No quiero dar de baja opciones y después arrepentirme, no quiero apresurarme, pero quiero elegir bien.
Es que para ganar algo la mayoría del tiempo uno tiene que dejar ir otras cosas. Pongámoslo así: probablemente si te querés comprar ropa debas renunciar a algunas cosas, en mayor o menor medida y una vez hecho eso, esta ropa nueva necesita un lugar, y a veces no lo tiene. Habrá que acomodar todo al punto de abrir una puerta y que todo caiga (no muy recomendable) o habrá que ver qué son aquellas cosas que realmente no necesitamos o que ya podemos dejarlas ir. No digo olvidarse para siempre o tirar todo a la basura, al menos cambiar de lugar y dar el lugar que se merece a cada cosa.
Lo que digo con esto es que a veces es necesario pensar, pero pensar sin miedos, pensar con el corazón y la cabeza, la verdad hacen un dúo excelente si los dejamos. Y a veces conviene pensar un ratito con el corazón y no sentir con la cabeza. Pensar sin miedos, pensar en lo que de verdad queremos, pensar en cómo nos vemos y sabiendo que puede o no pasar, porque estamos apostando y hasta los magos lo dice "Puede fallar". Ojalá que no.
Una vez decidido también habrá que dejar ir esas cosas que tanto nos gustaron pero hoy ya no nos pueden acompañar.
Y entre todo esto, no apurarte, si hay algo de lo que no podés estar segura y no encontrás el motivo, espera que algo mejor está llegando. No te dejes apurar, calma.
Miedos siempre vamos a tener, ¿por eso no vamos a hacer nada?
Siempre va a haber algo que dejar, algo que ganar, pero bueno, hay que decidir y aunque cueste ahí va nuestra libertad y ahí estamos nosotros.
No te olvides de respirar!
Desacelere y de nuevo
pero con calma.
Nadie nos corre.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Bien parado o en la lona hay que ser buena persona♪
La verdad que la familia es lo mejor que tenemos, son nuestros guías. Y hasta a veces nuestros compañeros.
Tengo bocha de cosas en la cabeza pero hoy los veía y no sé, como quiero a mis abuelos, son las mejores personas que existen, mis viejos que dan todo por mi y mi hermano día a día.
Mi hermano, no me quiero pelear más con él, quiero reírme, ser compañeros, cómplices. Y sé que lo somos.
Mis primitos son hermosos, soy la mayor y la que abandona el nido primera, no sé si alguno me seguirá. Ojalá todos puedan contar conmigo como lo han hecho alguna vez.
La familia es la base de todo, son los valores, son la sangre, forjan nuestra personalidad, nos acompañan, nos aceptan, apuestan por nosotros día a día. Se sorprenden con nosotros, nos perdonan, se enojan, nos acompañan y nos dejan ir aunque sea lo que más les duela.
Yo me quiero ir, pero antes disfrutar a pleno este año, ojalá los haga feliz y puedan sentirse orgullosos de mí y algún día tener una familia que si, como todas tenga altibajos, pero que se de cuenta que la familia está siempre.
Y si estoy en un día familiero, pero quiero disfrutar todo, aunque el año que viene me cueste más estar sola.
lunes, 14 de febrero de 2011
Día de San Valentín
Y bueno así que yo lo veo así y que no me vengan con la pelotudes del amor y la amistad. En mi pueblo al menos son dos días comerciales diferentes 14 de Febrero día de los enamorados y 20 de Julio día del amigo. Así que bueno, eso es todo. Feliz día a todo aquel que se la juega/jugó o se la está jugando por amor.
sábado, 5 de febrero de 2011
Crisi' del vierne' por la noche
Y si, a 10 días de ese festejo comercial del amor, la doña está con una linda, bella, y no comercial ni negociable crisis de amor.
A todo esto la doña solo se pregunta: ¿y por qué cuando te dijo te amo no lo podía sentir enserio?
Ahora bien, la explicación que por mail le mandé a mi mejor amiga que anda por el Uruguay y que probablemente lea en un mes más.
Hace no mucho tiempo descubrí que cuando las cosas no resultan, la mayoría de las veces la culpa es de dos (si son dos los involucrados), son cosas que pasan y todo pasa por algo.
Hace poco también, me dí cuenta de que esapersonaquequisemucho me quería (creo que lo había olvidado ya). También descubrí que todo eso que con esapersona aprendí a creer (llámese un "tequiero", "teamo", "megustas") y también me hizo creer, se fueron como se fue él.
Y así quedé, con los mismos miedos que antes, quizá un par más, con unos besos en el cajón con un nombre equivocado. Me quedé con un par de libros de "yo aprendí" que unos meses más tarde recién iba a encontrar. Y creo que la verdad, me quedé con un gran NO ante cualquiera que viniera bajo la luna del amor. No los quería cerca, estaba cerrada. Tenía miedo y un gran rechazo a sentir.
Me había colgado un cartel de "ya amé lo suficiente y un poco más", ya me había creado en mi cabeza una voz que decía que a nadie iba a querer tanto/como al que se había ido.
Y sí en eso tenía razón, pero no para martillarme la cabeza. Cada amor es único, y a veces, suele pasar que cada amor es el "primer amor" porque a cada uno se lo quiere de una manera distinta, porque cada persona es distinta.
Cuando todo esto sucedía, cuando me maquillaba de a poquito algunas heridas que me habían quedado y me sacaba la cascarita de otras, apareció (o reapareció) que con una sonrisa encendía la habitación, ese que con sólo ese chicomirarme me hacía sentir que nada era real. Y eso fue lo que creí, que nada era real.
Hoy después de como un año me dí cuenta que ese platónico que llegaba inadvertidamente pasó varias veces por mi vida, y que la tercera o al menos la tercera vez que yo creo que pasó me dije que no quería que pasara de largo, que no quería que se vaya. Y eso fue justo una semana antes de que se fuera a vivir a otro lado, a miles de kilómetros.
Así y todo, hablamos un año, sin decir mucho la verdad. Conociéndonos a través de pavadas. Conociéndonos sin vernos las caras, sin escucharnos las voces, sólo sabiendo que el otro estaba ahí.
Y en medio hubo ganas de verlo, hubo ganas de verme. En medio los fantasmas se fueron yendo, las heridas se fueron metiendo por debajo de la piel y las cascaritas no me las saqué más. En medio empecé a quererlo, a quererlo más porque creo que desde hace mucho lo quiero.
Pero ¿sabés qué? Creo que sigo sin creer que pueda ser real. Creo que sigo teniendo miedo a sentir, y a sentir que me pueden querer. Creo que tengo miedo y rechazo a que me quieran.
Siempre fue sabido que soy miedosa. Y en las últimas horas creo haberme dado cuenta que mi corazón es la nena chiquita que hay en mí. Es lo más puro, lo más sensible, es caprichoso, y no entiende mucho de nada. Para ser un poco bastante gráfica, mi cabeza viene a ser como la hna mayor, como esa que no quiere que la nenita sufra, la que le tapa la boca cuando quiere gritar fuerte, muy fuerte y muy enojada cosas que no siente y le quita la mano recién cuando está más calmada y dice solo lo que de verdad quiere decir.
Hay personas que afirman tener más cabeza que corazón, o más corazón que cabeza. Yo no creo que entre los míos haya mucho equilibrio, pero si creo que tengo muuucho de los dos. Escucho mucho a mi corazón, me grita mucho y creo que también lo detengo mucho por miedo. Y pienso demasiado.
Soy una sentimental reflexiva. Soy impulsiva, soy determinante y aunque no lo admita o no lo aparente siempre, soy paciente. Paciente para esperar y ver qué es lo verdadero, si el enojo, si el dolor, si el amor, si el capricho.
Y en cuestiones del amor cuando la bici voladora le llega a esa nena, tiene miedo de subirse, aunque eso no es real, porque se sube, como con aquel platónico inadvertido, pero no se anima a que le saquen las rueditas. Como cuando eras chiquito y pedías por favor que te agarren del asiento y no te suelten.A veces se aprende a los golpes. Y a veces hay que animarse a golpearse para aprender.
Después de todo, uno se acuerda de los primeros golpes en bici, al parecer son los más dolorosos o al menos los históricos. No es que después no existan golpes, también duelen, pero son distintos, ya no se le tiene tanto miedo a golpearse y uno descubre que son accidentes:cosas que no se pueden prevenir,
cosas que pueden pasar.
martes, 4 de enero de 2011
Conclusiones del VeinteDiez
Encima les mando el chivo, entreeeeeeeeeeeeen al otro blog ;)
La verdad que el 2010 fue un año de proceso, de intentar levantarse con más pilas, de no dejarse caer, y de sacar fuerzas.
Venia de un 2009 agitadito, con muchas cosas malas y muchas cosas buenas (un nacional, viajes, la perdida del embarazo de mi mamucha, sentir tanto la ausencia de mi viejo cuando fue por el aniversario de la muerte de mi abu)
Y de repente un 2010 que habia que levantarse de todo, pasar por calles que uno ya conocia, pasar por esas fechas que uno sabia que significaban, pelearla aunque a veces las cosas que venian no eran ni buenas ni justas. Llorar cuando no daba mas, y eso tambien darme cuanta que el no puedo no me puede ganar, que uno se puede levantar.
Tener que dejar a un amigo irse, sin entender nada. Tener que dejar a mi mejor amiga irse cada vez mas lejos y yo quedarme ahi. Tener que darme cuenta que las personas no siempre son lo que aparentan
Otra cosa que aprendí en el 2010 es que la sonrisa es el mejor amuleto de la buena suerte y que hay mucha gente linda por la vida.
Que hay que aprovechar las oportunidades, que siempre hay que mirar adelante, no rendirte, SEGUIR.
Eso tras años de escucharlo en las devoluciones de literatura, lo entendí y es una especie de karma. Siempre nos decían los jurados que Borges por ejemplo no ganaba concursos literarios que por ejemplo Pepe Perez le ganaba, pero hoy alguien sabe de Pepe Perez? No, pero de Borges? Si, cuál es la diferencia? Borges no se rindió ante eso, el siguió. Por qué? Porque le gustaba, porque era parte de él, porque no había otra opción. Y es así, uno no se tiene que rendir, tiene que seguir, pueden venir palazos pero uno levanta la cabeza, se para y sigue. No hay otra.
El que sale primero no siempre es el mejor, también es algo que aprendí.
La experiencia con Futuro con Memoria, eso fue algo que no sé como describir. Podría ser enriquecedor, como a mí me gusta llamar es un "puntito más". Ver a los chicos PENSAR, y no tener miedo de decir lo que pensaban, algunos yendo a extremos otros soñando, y la verdad eso es algo admirable. APRENDER de ellos, COMPARTIR, fue algo mágico, descubrir juntos un poquito y BUSCAR desde la cámara como decir lo que queríamos (sumale a que chicos de tu edad te digan profe, por "dar" un taller de algo que amas). Eso es geniaaal la verdad, y es algo que no me gustaría olvidar.
Y bueno, es así, otro año que se fue y ahí está el balance. Gracias amigos que siempre están, gracias a las personas con las que me equivoqué que saben quienes son, gracias a las nuevas personas que hoy dicen presente y se suman a mis delirios.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Teclas
Hoy me doy cuenta que en la PC poseemos el ESCAPE. Interesante herramiento, digna de ser aplicada.
Mujer despechada al volante, (si manejara)
viernes, 22 de octubre de 2010
Dulces Sueños
Te veo y no te veo, simple. Veo solo sombras y muy en el fondo de tu mirada te veo encerrado, como nunca antes. Parece que solo quedan rastros de lo que alguna vez fuiste.
Dicen que te consumiste. Dicen que te viniste abajo, que no soportaste la realidad. Tenías tu pasado muy claro, tenías tanto rechazo a ese presente que estabas viviendo y llegaste a creer que no tenías futuro, al menos no más que el de estar encerrado.
Dicen que fue tu voluntad. Creo que nadie por voluntad propia decide estar así. Lo que sí creo es que no fuiste fuerte, no te opusiste. Dejaste a todos tus demonios actuar por vos. Dejaste a tu esencia librada al azar, y una puerta abierta en que cualquier cosa podía entrar. Ya nada quedaba por salir, lo habías perdido todo, incluso a vos.
Te veo y no te reconozco, me dicen que es mejor que te quedes acá. No podés volver a tu casa, es peligroso. Dicen que puede que lo vuelvas a intentar. Yo no entiendo. Te exijo una explicación, pero me paro frente a vos y se me nubla la vista, se apaga mi voz, se desvanecen los discursos y solo quedamos, los restos tuyos y algo parecido a mí.
Tu mirada no me puede engañar tanto, no quiero creerlo. Hace un tiempo me dijeron que todo empezó cuando te echaron. Toda tu vida dedicada a lo mismo. Nunca supe si era lo que de verdad amabas, tu verdadera pasión. Dicen que todos tenemos al menos una, una pasión que alimenta nuestras vidas y nos pide más y más.
Tal vez tengan razón. Creías haber perdido todo, y no. No era así. Te quedaba mucho por perder todavía.
Cuando fui a tu edificio, subí las escaleras y me senté en tu puerta. Tenía las llaves en mi bolsillo, pero no me atrevía. Sería entrar después de tantos años, por segunda vez en la misma semana. La primera fue cuando llegué y me encontré con tu cara, con tus ojos abiertos, y tu mirada perdida. Alrededor un charco de sangre, una pistola en tus manos y lo que todavía no entiendo el espejo de tu cuarto roto. Eso sin hablar de la cantidad de policías, y esos médicos llegando.
En unos minutos me vi arriba de una ambulancia. De chiquitos nos preguntamos que se sentiría eso, ¿Lo recordás? No creo, pero yo sí. Mi sueño no se cumplió, y espero que no lo hayas sentido de la misma forma en que lo sufrí. Tenía a una de las personas que más quería al lado mío. Mejor dicho, tenía a una de las personas que más quería al lado mío muriéndose, luego de llegar por sí mismo a esa circunstancia.
Pasaron las horas y dijeron que tu herida no era de bala. Los doctores no podían creer lo que me decían. Según ellos, le disparaste al espejo, éste se rompió y sus trozos volaron, aterrizando uno finalmente en tu propio cuerpo, al punto de dejarte más muerto que vivo. Ahora me pregunto si así te sentías. ¿Te sentías más muerto que vivo?
Te veo y solo estás perdido, ausente, ni vivo, ni muerto. Un conjunto de huesos, músculos y piel, con mucho dolor en sus ojos. En parte veo a los mismos ojos de antes, esos que me invitaban a jugar y a la vez esos que me reclamaban haberte abandonado todos estos años. Pero te juro, nunca me olvidé de vos. Miraba el mar, miraba aquel océano que nos separaba y sólo pensaba en vos.
La distancia es desconocida, esa es la verdad. Uno puede saber a cuántos kilómetros está o no, pero cuando te sentís tan lejos de los que querés y a la vez tan cerca de lo que te apasiona, la decisión es difícil. Es mucho más complicado ver cuánto ganas y cuánto estás perdiendo, que ver cuántos kilómetros te alejan, cuántas horas te alejan, si es un barco, si es un avión, si es un llamado.
Te abandoné y me abandoné. Capaz que como vos, también estaba perdida. Pero me sentía tan viva, y vos acá, muriéndote, dejando ir lo poco que te quedaba.
Me asusté cuando no atendías los llamados, me aterré cuando mis cartas no tenían respuestas, y ni yo sé que sentí, cuando miré el océano y estabas más lejos que nunca. No hubo que pensarlo mucho, lo que te apasiona, va con vos, no podés escapar, o bueno, sí. Pero yo no voy a escapar de eso, sólo que me las voy a rebuscar, porque en el momento en que las olas tenían tu voz, cuando las estrellas escribían tu nombre y la luna dibujaba tu rostro lo supe: tenía que tomarme el primer avión, tenía que asegurarme con mis propios ojos que estabas bien. Y no lo estabas.
Ayer, la segunda vez que ingresé a tu departamento, se acercó una vecina tuya. Me preguntó si yo era yo, pronunció mi nombre y me dijo que siempre le hablabas de mí. Luego de decir eso se corrigió, miró al piso y atinó a decir:
- Antes de… - y la interrumpí.
- Del accidente – y no quise ver su mirada juzgándome. No quise que me dijera que no fue un accidente.
- De hecho no, señorita. Antes de que lo despidan. Después el señor Ernesto no vino tan seguido por casa, y en las pocas ocasiones que hablamos me decía que alguien rondaba su casa, que creía que le iban a robar, y no tenía mucho, según él, sería el colmo. Empezó a instalar alarmas, puso rejas…
Mi cara de no entender a qué quería llegar esta señora, que minutos más tarde me enteré, se apodaba Yoly, debieron no notarse, pues ella siguió el relato.
- Imagínese, instaló 8 cerrojos nuevos, además del que ya tenía. El miedo se apoderó de él, no salía. Un día apareció por casa y me dijo que ante cualquier emergencia lo llamara, él sabría cómo defenderme. En el momento no le entendí. Cuando pasó todo, supe que lo dijo por el arma.
- ¿Algo más le dijo en su última visita?
- Señorita, esa no fue su última visita. Pero sí, me dijo que ya nadie se metería con él, nadie le sacaría más nada. Estaba cansado de perder todo lo que más quería.
Me sentí parte de ese todo que él ya estaba cansado de perder. La culpa era inevitable, irremediable, al igual que las lágrimas.
- Señorita, no llore. ¿Quiere que le cuente lo que pasó en la última visita?
- Por favor – dije entre sollozos.
- Él señor Ernesto vino luego de varios días, y me dijo que ahora sí, que había atrapado a quien lo perseguía en su propia casa. Me mostraba una sonrisa, luego de meses sin verla. Me asusté en parte, y en parte creí que estaba mejorando. Creí que iba a salir del pozo en el que estaba, si hubiera sabido… - y rompió en llanto.
Dicen que hay misterios que duran toda una vida. ¿Habría realmente alguien persiguiéndote? ¿Fue una manera elegante de, y tomo valor para decirlo, suicidarte? Digo, para que yo no crea que vos estabas tan mal, ¿para que no me sienta culpable?
Lo decidí, me quedo acá. Los doctores dicen que el mejor lugar para vos es ahora esta clínica. No te quiero abandonar una vez más. No te puedo llevar conmigo, me obligan a dejarte acá, pero prometo todos los días venir a verte. Mi pasión y yo, tendremos que acomodarnos, no nos vamos a abandonar, ni nos vamos a dejar morir. Es ahora cuando tenemos que ser fuertes. Es ahora cuando tengo que esperar que tu mirada vuelva a ser vos, y no me voy a mover de acá. Es lo que hubieras hecho, ¿no Ernes?
No hay un océano que nos separe, o tal vez si, la realidad es que vos ahora dormís. Dicen que tu sueño se llama locura, dicen que no soportaste la realidad. Quedate tranquilo hermano, yo me voy a quedar hasta que despiertes, y ahí, te voy a decir que juguemos, a encontrar algo que nos haga felices, pero ya no más separados.
9 Cerrojos tenías en total, 9 fueron los puntos que tuvieron que hacerte, 9 fueron los años que estuvimos separados, 9 son los años que tenías cuando me conociste, 9 fue la cantidad máxima de cuentos que me leías hasta dormirme, 9 era la hora en que cada mañana, te sentabas a los pies de mi cama y esperabas a que me despertara.
Pero no son 9 ni las horas, ni los días, ni los meses, en que voy a esperarte, sentada a los pies de tu cama, de este sueño llamado locura, alrededor de tantos que como vos, están durmiendo. Ojalá lo tuyo sea solo una siesta.
domingo, 17 de octubre de 2010
Mom's day.
:)
Feliz dia mamucha! Feliz dia abuela! Son de lo más lindo que hay, espero poder demostrarselos :D
Saludos gentecita